En un desarrollo que desafía las acciones legales previas de la compañía, el conocido analista de filtraciones Jon Prosser ha vuelto a acaparar la atención, esta vez con una detallada revelación sobre el esperado iPhone plegable de Apple. Este movimiento se produce a pesar de que la gigante tecnológica de Cupertino lo demandó en el pasado por filtrar información sensible sobre iOS 26, lo que subraya la persistencia del desafío que representan las filtraciones para la industria.
El historial de Prosser con las filtraciones de Apple es extenso y controvertido. Anteriormente, el youtuber compartió conceptos del diseño de iOS 26 que, sorprendentemente, se asemejaron mucho a la versión final. Esta información, presuntamente obtenida de forma ilícita a través de un ingeniero de Apple mediante una videollamada, llevó a la compañía a tomar medidas legales. A pesar de la demanda, Prosser no ha cesado en su actividad, compartiendo con anterioridad detalles sobre los iPhone 17 Pro y, más recientemente, un vídeo que expone cómo podría ser el primer dispositivo plegable de la marca.
Según los datos proporcionados por Prosser, el lanzamiento del iPhone plegable estaría programado para septiembre de 2026, coincidiendo con la presentación de los iPhone 18 Pro. En cuanto a sus especificaciones físicas, el terminal contaría con dos pantallas de 5,5 y 7,8 pulgadas. Una de las características más destacadas sería su grosor: apenas 9 mm cuando está plegado y una impresionante delgadez de 4,5 mm al estar desplegado, superando incluso al actual iPhone Air y rivalizando con el grosor de algunos iPad Pro. Esta cifra es notable para un dispositivo plegable, un segmento donde la optimización del espacio es crucial.
El diseño se inclinaría por una forma más ancha que alta cuando el dispositivo esté abierto, lo que sugiere una orientación particular para la experiencia de usuario. Las cámaras traseras, al parecer dos, se organizarían de manera similar a las del iPhone Air, insinuando una disposición específica de componentes en un ‘plateau’. Sin embargo, la verdadera innovación y el diferenciador clave, según Prosser, residirían en la pantalla: un pliegue prácticamente invisible. Apple habría desarrollado un método inédito para lograr esta fluidez en la bisagra, un avance que explicaría la larga espera de la compañía para ingresar al mercado de los smartphones plegables. Los elevados estándares de calidad de Apple, que se reflejan en la ausencia de tecnologías como Touch ID bajo la pantalla en sus modelos actuales, habrían sido la fuerza impulsora detrás de esta meticulosa búsqueda de la perfección en el diseño plegable.
En términos de coste, las proyecciones sitúan el precio del iPhone plegable entre los 2.000 y 2.500 dólares, lo que lo posicionaría en el segmento premium del mercado. A pesar de este elevado precio, las expectativas de venta son optimistas. Se informa que Apple ya ha incrementado su producción en anticipación a una fuerte demanda. Los análisis de mercado actuales pronostican que la llegada del iPhone plegable de Apple impulsará significativamente el crecimiento del segmento de los smartphones flexibles, consolidándolo como una categoría de producto con una adopción masiva.
Esta filtración no solo ofrece una visión anticipada de lo que podría ser uno de los productos más innovadores de Apple, sino que también reabre el debate sobre la seguridad de la información dentro de las grandes corporaciones tecnológicas y la efectividad de las medidas legales contra los filtradores. La entrada de Apple en el mercado de los plegables, marcada por su búsqueda de una calidad sin compromisos, promete ser un punto de inflexión para la evolución de la telefonía móvil.